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jueves, 9 de enero de 2014

MENSAJE DE AÑO NUEVO DE NUESTRO COORDINADOR PROVINCIAL




Mendoza, 1° de enero de 2014

Solemnidad de María, Madre de Dios
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Queridos cooperadores y aspirantes:

FELIZ AÑO NUEVO!!!

Con la esperanza siempre renovada en Dios, nuestro Señor, les hago llegar el saludo afectuoso de todos los miembros del Consejo Provincial, y mío particular, junto al deseo de un año cargado de alegrías y bendiciones!

Como buenos y fieles cristianos que sé que todos somos, estoy seguro de que ya hemos hecho el ejercicio de poner todo lo que tenemos y lo que somos, todo lo que esperamos y  anhelamos para este año que comienza en manos del Señor, en quién tenemos depositada nuestra fe, nuestra esperanza, nuestra confianza, nuestra alegría, nuestro proyecto de vida, porque nos sabemos hijos de un Padre bueno, generoso e infinitamente amantísimo que no nos abandona, que no para de mostrarnos que quiere nuestra salvación, que nos recibe con los brazos abiertos en todo momento para darnos su amor eterno.

En este día tan especial, en el que comenzamos a recorrer juntos un nuevo año cargado de esperanzas y proyectos, quisiera compartir con ustedes algunos pensamientos en los que, por supuesto, ustedes, la Asociación que formamos y que nos llena la vida, y tantas personas queridas, tienen un protagonismo especial:

Meditando el Evangelio de hoy en que celebramos una vez más a nuestra Virgen María, como Madre de Dios, pude descubrir nuevamente el llamado de Dios a cultivar dos actitudes que aparecen allí, encarnadas en personajes distintos, que me parecen a todas luces fundamentales para que podamos cumplir la misión que nos ha sido encomendada en nuestro bautismo y que no es otra que la propagación de la Buena Noticia de Jesucristo, allí donde el Señor nos ponga y, en nuestro caso, muy especialmente entre los jóvenes que más lo necesitan, como lo hacía nuestro papá Don Bosco.

En el relato de Lucas sobre el encuentro de los pastores con el nacimiento de Cristo descubrimos a aquellos relatando a José, María y el Niño todos los anuncios que habían recibido acerca de Jesús, desbordados por lo que habían visto y oído y sin poder callarlo, sintiendo muy profundo la necesidad de anunciarlo a todo el que los quiera oír. Tanto, que al regresar del Pesebre, sienten el impulso incontenible de alabar y glorificar a Dios por todo aquello de lo que fueron testigos.
Al mismo tiempo está María. Totalmente sorprendida de lo que estaba sucediendo y siendo también ella testigo azorado de aquel Gran Milagro pero que, sin embargo, como también cuenta Lucas, a diferencia de los pastores, guarda todas aquellas cosas en su corazón.
Un mismo hecho, un mismo anuncio, una misma salvación, dos actitudes distintas, dos posicionamientos diferentes, dos acciones opuestas pero igual de válidas.

Los pastores nos llaman al anuncio, nos hacen recordar la infinidad de veces en que Jesús nos hace sentir tan infinitamente felices que no podemos ocultarlo. Que no podemos cruzarnos con nadie de nuestro entorno sin hacerlo parte de nuestra alegría y sin dejar bien en claro que es Dios el principal responsable. Me vienen a la mente los momentos en que estamos hablando de Jesús frente a los chicos de la catequesis, o cuando queremos convencer a alguno de los chicos del barrio o de la misión que Dios está con él, que nunca lo deja sólo, y recurrimos a los infinitos ejemplos de la presencia de Dios en nuestras vidas para tratar de contagiarlo, etc.

María nos muestra la acción basada en la contemplación. Ella no necesitó dar sermones, no recorrió miles de kilómetros misionando, no necesitó ponerse al frente de ningún ejército para enseñarnos la grandeza del poder de Dios, para explicarnos el Plan de Dios para nuestra salvación, o para hacernos entender que Dios está con nosotros, nos ama y nos cuida siempre. Sólo su eterna imagen de madre contemplando el Gran Misterio del Hijo de Dios Encarnado basta para comprender eso y muchas cosas más. Sólo alcanza con un viaje a lo profundo de su corazón de Madre para vivenciar en forma completa la Salvación que se realiza en nosotros con la encarnación de Jesús.

Y nosotros, cristianos en este mundo que cambia vertiginosamente, salesianos en una realidad que es dura y que deja a Dios de lado porque no lo considera importante, tenemos la tarea, a la que le hemos dado nuestro sí, de anunciar a ese Jesús que salva. Cómo lo haremos? Cuál es la receta? Con qué herramientas contamos? María y los pastores tienen la respuesta.

Con nuestra voz, con el anuncio fiel del Misterio del que somos testigos, con la alegría de ser hijos de Dios dibujada en nuestros rostros, con la alabanza al Padre a flor de piel por los infinitos dones que distribuye entre nosotros. Pero también con un corazón lleno de Dios, con la mirada puesta siempre en la cruz que nos salva, con una vida que sea testimonio permanente de lo que profesamos, de lo que creemos, con todas las energías puestas en parecernos más a Cristo, de hacer vida sus actitudes.

Debemos ser capaces de cultivar una vida espiritual cargada de Dios, pero que sea el sustento del anuncio que luego tendrá que necesariamente salir desde lo más profundo hacia los oídos de todos aquellos que, a través nuestro, deberán encontrarse con Cristo. Este es mi deseo para todos nosotros! No podría decir que se circunscribe al año que comenzamos, seguramente va más allá, pero ojalá este año Dios nos regale la valentía de anunciarlo con la vida y las palabras!

Acudamos a la experiencia espiritual de Don Bosco

Muy de acuerdo con lo anterior, quiero aprovechar la oportunidad para hacerles algunas invitaciones que puedan marcar nuestro camino como cristianos, salesianos, hijos de Don Bosco y como Asociación que caminamos en medio de los jóvenes, para este año del Señor 2014.

Nuestro moderador, el Rector Mayor, P. Pascual Chavez nos invita este año a meternos dentro del corazón de Don Bosco para descubrir su espiritualidad, los dones que el Espíritu ha suscitado en él y que lo impulsaron a la obra de la que hoy somos parte y fruto, como última parada en este recorrido que iniciáramos en el año 2009 con la visita de sus reliquias, pasando por la reflexión acerca de su historia y su pedagogía, y que nos lleva como destino final a la celebración, como familia, del bicentenario de su nacimiento, en 2015.

Hoy concretamente, quiero invitarlos a que los Salesianos Cooperadores de la Provincia Asociativa San Francisco Solano encaremos este año con mucha pasión por nuestra identidad de salesianos, por hacer vida en nosotros aquellas gracias que convierten la propuesta educativa y pastoral de Don Bosco en un camino de santidad válido para nosotros y para los jóvenes a los que somos enviados, haciendo el esfuerzo de vivir en lo concreto algunos de los rasgos principales de la espiritualidad salesiana en nuestros lugares.

Alegría y optimismo

Los Salesianos Cooperadores somos, en el proyecto de Don Bosco, propagadores entre los jóvenes con los que nos encontramos todos los días en las diferentes dimensiones de nuestra acción misionera diaria, de un Jesucristo que nos ha cambiado la vida (Conf. PVA. Art. 8, 1. E.).

Como los pastores de Belén, el encuentro con Cristo hace nacer en nosotros una inmensa alegría, porque descubrimos en Él el poder de dar sentido a nuestra existencia, de transformar las cruces de nuestra vida en resurrección, en un triunfo que nos devuelve las ganas de vivir y seguir caminando en su amor hacia la Vida Eterna a la que nos invita.

Esta Gran Noticia no se puede transmitir a los jóvenes sin una sonrisa dibujada en el rostro, no se puede invitar a sumarse al camino (proponer la santidad) mostrando con nuestras actitudes que no esperamos mucho de la vida, que el trajinar es muy difícil y que las dificultades pueden hacer tambalear fácilmente nuestra fe. Por el contrario, una vida vivida con alegría, la verdadera, la de Dios, pintada en nuestras acciones, que exprese exteriormente que Dios ha logrado dar nuevos brillos a nuestro espíritu, puede ser la mejor presentación de un Dios que no nos quiere tristes ni malhumorados, sino que desea que seamos capaces de recibir con un rostro iluminado el regalo de la vida que a diario nos hace.

El optimismo ayudará a ver la vida con ojos de esperanza. Es, según palabras de don Luis Timossi, mirar los acontecimientos tratando de percibir los signos de la presencia de Dios y el significado de su acción. Es saber que, aún sin comprenderlo plenamente, el Señor ha vencido al mal y por esto siempre trabaja desde lo positivo, construyendo la historia.

Los Salesianos Cooperadores debemos ser portadores de actitudes positivas ante las circunstancias que nos tocan vivir. Somos hijos de Dios, y debemos vivir en la certeza de que todo el poder de Dios está siempre de nuestro lado para enfrentar con coraje los vaivenes del diario caminar.

Servicio a Dios y a los hermanos

Nuestra vocación además, se expresa más acabadamente a la hora del servicio. Como Mamá Margarita, los cooperadores ponemos todas nuestras energías a disposición de la construcción del Reino en la comunidad en la que estamos insertos. Nuestros centros y cada cooperador o aspirante en particular debe ser conocido y valorado en su acción misionera como el más servicial, como el que te puede tender una mano en cualquier momento, como el que siempre reacciona con un corazón bien dispuesto cuando se trata de ponerse en acción para los demás.

La preocupación por las necesidades de los demás, materiales y espirituales, van de la mano con el ferviente deseo de sumar almas para Dios, y es precisamente ese el principal servicio que prestamos a Dios: cumplir su voluntad, llevar el Evangelio donde más haga falta, hacer presente el rostro de un Dios que camina a nuestro lado y que no escatima recursos cuando se trata de ayudar al que lo necesita. Nosotros somos las principales herramientas con las que cuenta el Señor para que la salvación se realice en los lugares donde nos toca vivir.

Comunión eclesial  

También sé que todos amamos a nuestra Iglesia y que deseamos construirla y servirla. Porque compartimos hasta el fondo la causa de Jesús, el plan de Dios para los hombres, y queremos que brote la semilla del Reino por todo el mundo.

Expresemos de todas las formas posibles ese amor que hemos heredado de Don Bosco por la Iglesia y por el Papa. Desarrollemos en nosotros y en nuestros centros un claro sentido de Iglesia, haciendo notar nuestro amor y nuestra fidelidad a aquella en la que encontramos la salvación y la santidad, y que nos presenta a Cristo, único Dios capaz de regalarnos la Vida eterna.

Don Bosco manifestaba estos sentimientos en el servicio concreto a la causa de la Iglesia: inserta la acción de la Iglesia en la realidad secular de su época, responde a las exigencias de la situación sociocultural reinante con instituciones renovadas, entra siempre en contacto con los obispos y el Papa, envía misioneros. Los cooperadores tenemos la posibilidad de llevar la iglesia y su acción salvadora a muchos lugares por los que pasamos diariamente. Seamos activistas de la misión de la iglesia en este mundo que es llevar a Cristo a todos los hombres.

Hemos recibido de Dios, la gracia de un Papa que, mucho más allá de su argentinidad, nos llama a trabajar sin cansancio por el Reino. Nos pide que nos cuidemos, que estemos contentos, que anunciemos a Cristo crucificado, que vayamos a las márgenes de nuestros lugares adonde Cristo es la única esperanza, que hagamos lío. Aprovechemos esta oportunidad de acercarnos a la parroquia, al obispo, de ofrecer nuestros talentos a toda la Iglesia, de construir centros de cooperadores de puertas abiertas, recintos de santidad, lugar de encuentro con Dios para todo el que lo esté buscando, sea que luego se haga cooperador o no.

Encuentro con Dios en los sacramentos

Para Don Bosco, los sacramentos eran los puntos de fuerza de nuestro crecimiento como cristianos. Recordarán todos, el énfasis que ponía en hacer que los muchachos tuvieran acceso rápido y seguido al encuentro con Dios en los sacramentos, sobre todo la Reconciliación y la Eucaristía.

Hoy, para nosotros, ese celo de nuestro Padre Don Bosco por los sacramentos se ha convertido en nuestro alimento para la vida cristiana y, en muchos sentidos, también para nuestra vida secular. Porque no podemos comprender la vida sin pasarla por las manos de Dios, sin que Él la santifique, sin que nos toque el corazón.

Hoy los quiero invitar también a poner especial esfuerzo en nuestra vida sacramental, personal y comunitaria, como materialización de nuestro anhelo de estar siempre cerca de Dios y que el encuentro cercano y fluido con Él nos haga mejores cristianos, más hermanos entre nosotros, y reflejo vivo de su presencia en nuestras comunidades.

Año de las vocaciones

Les hablaba más arriba de la invitación que nos hace el Rector Mayor a realizar este fascinante viaje al espíritu de Don Bosco que tiene mucho que ver con la llamada que nos hiciera a ofrecer la santidad a los jóvenes en el 2013 recientemente terminado. Es consonancia con esto es que quise hacer también un llamado a cultivar en nuestros centros y en nuestra acción pastoral diaria los rasgos fundamentales de la espiritualidad de Don Bosco, como expresión concreta del trabajo que queremos realizar entre los jóvenes.

Es por todo esto que he dejado una invitación muy importante para el final, y es que vivamos juntos un año dedicado especialmente a las vocaciones.

Dedicar todo el año a poner principal atención a lo vocacional no significa únicamente a hacer propaganda de lo que la Asociación o nuestros centros tienen para ofrecer, lo cual está muy bien, sino a potenciar todo lo que tenga que ver con nuestra vocación en la Iglesia, nuestros centros y en nuestra comunidad.

Un año dedicado especialmente a acompañar mejor a nuestros aspirantes en su camino de discernimiento, a reavivar en nuestro interior la pasión que nos llevó a abrazar nuestra vocación salesiana y de cooperadores, a ofrecer de manera concreta y con énfasis nuestra vocación a aquellos que muestren particular intención de estar cerca de Don Bosco, de compartir su misión, de vivir con su estilo, a incluir en nuestros planes de formación y en nuestros itinerarios de actividades los temas que nos ayuden a alimentar la vocación que hemos elegido, y a implementar de la manera más original que nos salga todos los recursos necesarios para hacer crecer la vocación salesiana en nuestros lugares.

Don Bosco decía a los muchachos que el mejor modo de glorificar a Dios es sirviéndolo con la propia vida. Este es mi principal deseo para nuestra querida Asociación y para cada uno de los cooperadores y aspirantes en particular para el año que comienza. Dios querrá en su infinita bondad que cada uno desde su lugar pueda realizarlo.

Para terminar quiero volver a desearles un año cargado de bendiciones y de dones de parte de Dios. Qué puedan gozar de buena salud, de felicidad en todo lo que realicen y de la familia unida como signo de la presencia de Dios.

Un abrazo grande en Jesús, María y Don Bosco…

Mariano Sanchez
Coordinador Provincial

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